Situado en la comarca oscense del Alto Gállego, en el corazón del pirineo aragonés, el Valle de Tena es uno de los más extensos y poblados de la cordillera pirenaica y uno de los mejores destinos para disfrutar de la alta montaña en familia.

A los pies de los tresmiles más occidentales de la cordillera, a medio camino entre el valle francés de Ossau y la Tierra de Biescas y a un solo paso del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, podremos disfrutar de una oferta familiar única para todas las edades; parques faunísticos, historias increíbles, aventuras y una naturaleza en la que grandes y pequeños disfrutarán como enanos. Estas son 9 de las cosas que se pueden ver y hacer en el Valle de Tena con niños:


1. Ir de excursión en familia

    Por su extensión y orografía el Valle de Tena es uno de los mejores lugares del Pirineo para la práctica del senderismo familiar. En el Valle de Tena se encuentran algunos de los ibones más accesibles del Pirineo aragonés, como el Ibón de Piedrafita. En la guía Rutas con niños en el Pirineo aragonés podréis encontrar numerosas opciones para todas las edades y multitud de información útil para disfrutar de la naturaleza en familia. Por si fuera poco, el Valle de Tena se encuentra relativamente cerca de Ordesa, en donde podremos disfrutar de rutas clásicas como la Cola de Caballo o la Ruta Ornitológica del Valle de Bujaruelo.

     

    2. Subirse al Telecabina de Panticosa

      Un plan imprescindible si visitas con niños el Valle de Tena en verano es subirse al Telecabina de Panticosa, en funcionamiento durante los meses de julio y agosto. El remonte parte del mismo pueblo de Panticosa y en un recorrido panorámico de tan solo 15 minutos alcanza los 1.900 m de altitud. Desde la estación superior, además de una panorámica espectacular de todo el Valle de Tena, podremos disfrutar de sencillos paseos familiares por un entorno mágico, como el recorrido por los ibones de Sabocos o Los Asnos, e incluso, con un poco de suerte, ver de cerca marmotas y sarrios. [Más información]

       

      3. Visitar al Gigante de Sallent

        En la plaza del ayuntamiento de Sallent de Gállego se encuentra una curiosa escultura de bronce con una historia que hará las delicias de los más pequeños. Se trata de la escultura a tamaño real de Fermín Arrudi, más conocido como el gigante de Sallent, un ilustre vecino del pueblo  que llegó a medir 2,29 m de altura y tenía una fuerza sobrehumana. Cuentan que era capaz de comerse una vaca entera de una sentada e incluso luchar contra un oso con sus propias manos.

         

        4. Dar un paseo a bordo del Tren del Valle de Tena

          Desde el encantador pueblo de Tramascastilla de Tena parte un peculiar trenecito, operativo entre junio y octubre. Una invitación para toda la familia para recorrer de una forma distinta y sencilla los entornos del valle de Tena.  El recorrido dura algo más de 2h, y en él, con la ayuda de un guía, entre grandes montañas, ibones y hayedos, podremos descubrir las tradiciones y leyendas del valle. [Más información]

           

          5. Ver animales en un entorno único en Lacuniacha

            Este parque situado cerca de la población de Piedrafita de Jaca, en el Pirineo aragonés, es un lugar mágico en el que podrás descubrir la fauna autóctona de estas tierras en un ambiente lo más parecido posible a como los encontrarías en libertad. Situado en la ladera de una montaña, el parque se recorre a pie. En el caso de los niños más pequeños es posible alquilar, si no disponemos de ella, mochilas portabebés. El parque dispone de dos puntos con merenderos así como un par de tiendas con bocadillos y bebidas.  El itinerario está marcado y en él podremos contemplar ciervos, renos, linces, rebecos o caballos de Przewalski, entre un total de trece especies.

            Desde estratégicos miradores podremos contemplar el maravilloso paisaje que rodea este fascinante lugar y como colofón a un gran día, podremos realizar algunas de las excursiones más populares de la zona como el ibón de Piedrafita o el arco geotectónico, que divisaremos desde uno de los miradores. [Más información]

             

            6. Volar sobre el embalse de Bubal en una tirolina

              ¿Te imaginas poder sobrevolar las montañas a más de 100 m de altura durante 1 km? Esto es lo que ofrece la tirolina del valle de Tena, la tirolina doble más larga de Europa. Una actividad imprescindible para los más aventureros que pueden realizar niños a partir de 1,22 m de altura. La tirolina se encuentra en Hoz de Jaca, sobrevuela el embalse de Bubal y está abierta todo el año! [Más información]

               

              7. Disfrutar de actividades náuticas en el Embalse de Lanuza

                Pegado al pueblo de Sallent de Gállego, el embalse de Lanuza es el lugar perfecto para disfrutar en familia del valle durante los días de más calor. Desde el embarcadero Suscalar podremos alquilar embarcaciones como piraguas individuales o dobles, padel surf, windsurf, hidropedales, vela ligera y hasta canoas canadienses. [Más información]

                 

                8. Recorrer el Balneario de Panticosa

                  Rodeado de colosos de más de 3.000 metros de altitud, el balneario de Panticosa se encuentra en uno de los entornos naturales más espectaculares y accesibles del Pirineo aragonés. Un entorno privilegiado en donde el agua adquiere un protagonismo especial. Las aguas termales del balneario que emanan de las distintas fuentes a una temperatura entre 26º y 50º, ya eran conocidas por los romanos. El Balneario de Panticosa, aparte de proporcionarnos un agradable paseo por una curiosa mezcla de edificaciones decimonónicas y contemporáneas, ofrece actividades familiares durante todo el año; en verano podremos pasear por el ibón de Baños en un kayak a pedales, mientras que en invierno podremos iniciar a los más pequeños en la práctica del esquí de fondo.

                   

                  9. Vivir una pequeña aventura en la ferrata de Santa Elena

                    La garganta de Santa Elena, situada en el límite geográfico entre el valle de Tena y Tierra de Biescas, ofrece varios atractivos para los pequeños de la casa. Desde el puente de Santa Elena podremos acceder fácilmente hasta un sorprendente dolmen megalítico, la huella de nuestros antepasados prehistóricos, la ermita de Santa Elena, donde la leyenda cuenta que con ayuda de las arañas se cobijó la emperatriz Elena y la ferrata de Santa Elena, una vía ideal para la iniciación en este deporte.