Excursión con niños a los meandros del río Lozoya
Al sur de la sierra del Rincón, en el límite entre Guadalajara y la Comunidad de Madrid, el río Lozoya culmina su camino desde las más altas cumbres de la sierra de Guadarrama describiendo sinuosos meandros entre paredes calizas, antes de verter definitivamente sus aguas al Jarama. Un paraje inesperado que, desde la imponente presa fallida del Pontón de la Oliva, nos invita a recorrer, en un agradable paseo incluido en nuestra guía de «Rutas con niños en Guadarrama y Gredos», junto a la ribera del río, parte del patrimonio hidráulico del Lozoya.
A partir de
3-4 años
Dificultad
Baja
Distancia
6 km
Desnivel
75+
Recorrido
Lineal
Altitud máx.
750 m
Cómo llegar
Saliendo de Madrid por la A-1 tomaremos la salida 50 hacia Torrelaguna por la N-320. Al llegar a Torrelaguna continuaremos por la M-102 hacia Patones, y tras atravesar la población continuaremos 4 km más hasta llegar, cerca del límite con la provincia de Guadalajara, al aparcamiento de la presa del Pontón de la Oliva.
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Rutas con niños en Guadarrama y Gredos
- Más de 30 rutas, con opciones alternativas.
- Tracks descargables a través de códigos QR.
- Fichas para incentivar el juego en la naturaleza.
- Completo manual para ir a la montaña con niños.
- Multitud de curiosidades y consejos.
Descripción
Desde el Aparcamiento del Pontón de la Oliva y tras cruzar la M-134, comenzaremos nuestro recorrido tomando el amplio camino que deja a la izquierda los restos de la primitiva Ermita de la Virgen de la Oliva (un edificio de estilo románico-mudéjar en el que aún permanece en pie el ábside y el primer tramo de la nave). Tras atravesar una cancela el camino lleva hasta la Presa del Pontón de la Oliva, una de las presas más antiguas de la Comunidad de Madrid. Construida entre 1851 y 1856 por 1.500 presos de las guerras carlistas, 200 obreros libres y 400 bestias de carga en durísimas condiciones, la presa apenas llegó a estar en uso. Su ubicación, en un terreno calizo repleto de fisuras, hacía inviable la retención del agua.
Siguiendo las marcas blancas y rojas del GR88 y tras subir por unas escaleras, alcanzaremos la coronación de la presa para, con ayuda de una impresionante pasarela que cuelga a varios metros del suelo, adentrarnos en los meandros del río Lozoya. Junto a la pasarela encontraremos la torre de toma (la estructura que capta el agua del embalse y la deriva por medio de canales y tuberías a las estaciones de tratamiento). Al lado contrario de la presa descubriremos una popular zona de escalada, en la que podremos encontrar escaladores desafiando sus paredes verticales prácticamente en cualquier época del año.
Apenas dejamos atrás la pasarela encontraremos una bifurcación que, hacia la izquierda, nos da la opción de acercarnos al yacimiento prerromano de la Dehesa de la Oliva. Nosotros, en cambio, tomaremos la senda de la derecha para continuar avanzando a media ladera con las aguas del Río Lozoya a nuestra derecha, descubriendo puntualmente los estratos de pizarras y calizas que componen la geología del cañón. Varios desvíos nos invitan a acercarnos a la orilla del río, situado unos metros más abajo y donde podremos hacer un alto en el camino para jugar con los cantos rodados depositados y moldeados a lo largo de miles de años por la fuerza del agua, u observar las verticales paredes de roca caliza que defienden la orilla contraria, ya en la provincia de Guadalajara.
Siguiendo la senda principal no tardaremos en superar una vaguada donde veremos aflorar el Canal de la Parra, que une la presa de la Parra con el Canal Bajo, y cuya traza iremos siguiendo en nuestro paseo. Al llegar a un nuevo meandro veremos como el cañón se abre momentáneamente para recibir las aguas del arroyo de Reduvia y descubriremos, a nuestra izquierda, diversas minas de ataque; galerías que servían de acceso para el transporte de materiales y la entrada de trabajadores durante las obras de la presa y el canal de la Parra, y que puntualmente veremos aparecer en algunos tramos.
A la altura del Arroyo de Reduvia, justo antes de que el desfiladero vuelva a estrecharse, llegaremos a una amplia pradera flanqueada por fresnos que nos invita a hacer un descanso antes de encarar el tramo final de nuestro recorrido. Avanzando ahora al cobijo de la vegetación de ribera, caminando en todo momento por un cómodo y agradable sendero, observaremos de nuevo parte del canal de la Parra hasta llegar a una imponente Almenara; una construcción empleada para las labores de mantenimiento del canal que fue construida hace más de 150 años y aún hoy en día sigue en uso. Los más andarines puede continuar aguas arriba 5 km más en dirección a la Presa de la Parra, una obra inaugurada en 1904 para derivar el agua del río Loyoza al canal de la Parra que hemos ido siguiendo en nuestro recorrido. Nosotros en cambio, finalizaremos en la almenara la ruta por los meandros del Loyoza, desde donde simplemente deberemos deshacer lo andado para llegar al punto de partida u, opcionalmente y si las aguas del río lo permiten, descender hasta la orilla para tomar una senda difusa que avanza junto al cauce.
Mapa de los meandros del río Lozoya
Nota: La capacidad psicomotriz de cada niño puede variar notablemente de uno a otro, por lo que hay que entender las edades propuestas en esta ruta como una referencia.
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