Foto: Shutterstock

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Como promedio un niño americano dedica unos 30 minutos a jugar al aire libre. Tan solo un 6% de los niños entre nueve y trece años juega al aire libre por su cuenta en una semana normal. Datos que son perfectamente extrapolables a nuestra sociedad.

Si estás leyendo este artículo probablemente ya sabrás que el juego al aire libre es esencial para la salud y el bienestar de los niños. Para demostrar que estás en lo cierto a continuación enumeramos 8 razones con base científica por las que deberías dejar jugar a tus hijos al aire libre:

 

01. Mejora la visión: Numerosos estudios demuestran que el sol y la luz natural reducen el riesgo de miopía y mejoran la visión distante en los niños. Aquellos que pasan más tiempo en el exterior tienen mejor visión en la distancia que aquellos que realizan actividades en el interior. Un estudio reciente de la Ohio State University Collage of Optemetry afirma que exponerse al menos 14 horas a la semana a la luz natural es beneficioso para una mejor visión.

02. Aumenta la resistencia ante enfermedades: Numerosos estudios demuestran que jugar en la tierra, al aire libre, ayuda a los niños a mantenerse saludables. Las bacterias, virus y otro tipo de cosas que podemos encontrar en el suelo en realidad ayudan al sistema inmunológico y al desarrollo cerebral. Jugar en la tierra ayuda también mejorar el estado anímico de los niños y reducir la ansiedad y el estrés.

03. Aumenta la vitamina D: Es complicado conseguir suficiente vitamina D únicamente a través de los alimentos. Entre el 80% y el 90% de nuestra vitamina D la conseguimos gracias al sol. Una exposición al sol sensata de entre 10 a 15 minutos es suficiente. Transcurridos esos 10 a 15 minutos de exposición es mejor protegerse con un protector solar.

04. Reduce el estrés: Más de un centenar de estudios han demostrado que las actividades al aire libre disminuyen el estrés debido a una combinación de factores que producen respuestas fisiológicas y psicologías positivas. Así mismo en una encuesta realizada por The nature conservancy,  el 90% de los niños consultados afirmaron que pasar tiempo al aire libre, rodeados de naturaleza, les ayudaba a aliviar el estrés.

05. Mejora la capacidad de atención: Incluso en niños con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Varios estudios realizados por la University of Illinois Urbana-Champaign demuestran que las actividades realizadas en entornos naturales reducen los síntomas del TDAH en niños. Las actividades realizadas al aire libre tienen un impacto especialmente positivo en comparación con otros escenarios. Estos efectos positivos fueron medidos en niños de tan solo cinco años de edad.

Un estudio de la Universidad de Michigan realizado en el año 2009 reveló que el rendimiento de la memoria y la capacidad de atención mejoran en un 20% después de que los sujetos pasaran una hora en la naturaleza.

Del mismo modo, en una extensa encuesta, el 78% de los educadores afirmó que “los niños que habitualmente pasan tiempo jugando al aire libre son más capaces de concentrarse y rinden más en las aulas”.

06. Mejora las aptitudes físicas: Jugar al aire libre mejora la condición física y fomenta personas activas y sanas. Corriendo, escalando, caminando, explorando o jugando queman calorías y fortalecen sus cuerpos en la fase de crecimiento.

Por si fuese poco, hay abundantes evidencias que conectan la aptitud física con el rendimiento académico. Incluso, existen ensayos que afirman que un simple paseo al aire libre incrementa la creatividad.

07. Mejora la coordinación: O dicho de otra forma, mejora las habilidades sensoriales. Jugar al aire libre implica superficies irregulares, piedras, ramas o terrenos inestables como gravas, arena o barro. Al jugar en estos entornos se ejercita el equilibro, la agilidad, la destreza y la percepción visual.

08. Mejora en el rendimiento académico: Numerosos estudios demuestran que los niños que pasan tiempo al aire libre (incluido durante los días lectivos) tienen mejores resultados.

La educación basada en el contacto con la naturaleza mejora de forma significativa el rendimiento de los estudiantes en los test que evalúan el pensamiento crítico.

Así mismo, estudios realizados a estudiantes norteamericanos demuestran que las escuelas que utilizan aulas al aire libre y otras formas de educación experimental basadas en la naturaleza mejoran el rendimiento en materias como ciencias, lenguaje o matemáticas. Por ejemplo, uno de los estudios demostró que los estudiantes de programas de ciencias al aire libre mejoraron sus resultados en un 27%.

 

¡PUNTOS EXTRAS!

 

09. Despierta la curiosidad y la imaginación: A medida que los niños crecen, los ambientes internos comienzan a ser reconocibles, entendidos y familiares. Sin embargo, los ambientes externos son dinámicos y se encuentran en constante transformación. Está fuera de nuestro control. Como tales, invitan a la imaginación y a la observación.

10. Mejora los conocimientos naturales y de nuestro entorno inmediato: Gracias a la televisión, las películas, los libros y las aplicaciones, muchos niños saben un montón sobre dinosaurios, osos pandas y tiburones. Llevarles a la naturaleza les permite explorar y aprender acerca de su propio ecosistema local. Los niños sienten gran orgullo al aprender los nombres de las plantas y animales presentes en su entorno.


Fuente: 8 science-backed reasons for letting your kids play outdoors, escrito por Edward Shepard y traducido por WildKids.es