Foto: Shutterstock

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Enclavado en la cabecera del valle de Guarrinza, en el corazón del Parque Natural de los Valles Occidentales, se encuentra uno de los parajes más espectaculares y bellos del Pirineo: Aguas Tuertas. En sus infinitas llanuras, por donde serpentean con calma las aguas del recién nacido río Aragón Subordán y el ganado pasta tranquilo, se esconden, mimetizadas con la naturaleza, las misteriosas huellas de nuestros antepasados. Hombres prehistóricos que hace miles de años habitaron estas tierras y que sin duda debieron quedar impresionados por este auténtico edén entre montañas.

Edad recomendada

A partir de
4-5 años

Dificultad baja

Dificultad
Baja

Distancia

Distancia
6 km

Desnivel positivo

Desnivel
350 + / 350-

Recorrido ida y vuelta

Recorrido
Lineal

Cómo llegar


Desde la población de Siresa, en el valle de Hecho, tomaremos la carretera que a través de la Boca del Infierno se dirige a la Selva de Oza. Una vez superada ésta continuaremos por pista de tierra hacia el valle de Guarrinza. Dejando a la izquierda el aparcamiento de Guarrinza, donde se bifurca el camino hacia el refugio de la Mina, continuaremos por la pista de la derecha durante 4 km más hasta encontrar una barrera que impide el paso a los vehículos.

 

Descripción


Desde la barrera que marca el final del acceso con vehículo rodado de la pista de Guarrinza proseguiremos hacia el fondo del valle por su vertiente suroeste. Nada más empezar dejaremos a nuestra derecha las aguas que bajan del Barranco del Barcal, mientras que a la izquierda nos acompañará el tenue rumor del río Aragón Subordán que discurre por el fondo del valle de Guarrinza. El camino no tiene pérdida ya que en todo momento seguiremos el sendero GR-11, marcado con señales blancas y rojas.

El valle por el que avanzamos está considerado como uno de los lugares con mayor concentración de construcciones megalíticas de todos los Pirineos. La primera de estas misteriosas agrupaciones la encontraremos al Este del Mallo Blanco, una pequeña colina que emerge en mitad del valle. Se trata de unos túmulos dispersos con más de 4.500 años que deberemos esforzarnos para distinguir desde la distancia.

A medida que vayamos avanzando iremos viendo con mayor claridad El Salto, una cascada por la que se precipita el agua que proviene de los llanos de Aguas Tuertas. Poco antes de alcanzar la cabecera del valle dejaremos a nuestra derecha el Barranco de la Loma por donde, dependiendo la época del año, el agua que baja puede anegar parte de la pista por la que avanzamos. Un poco más adelante, en el punto donde la pista comienza a retorcerse, encontraremos cerca de ella, a nuestra izquierda, la segunda de las construcciones megalíticas de la ruta, el Túmulo de El Salto. Una estructura  perfectamente circular de 15 m de diámetro formada por grandes piedras. En este punto podremos o bien seguir la pista que con dos grandes lazadas va ganando altura de forma moderada, o tomar la senda que encontraremos marcada con hitos al poco de tomar la primera curva y que asciende de forma más directa junto a una zona rocosa donde es habitual la presencia de marmotas.

En ambos casos llegaremos al Refugio Achar de Aguas Tuertas, al que accederemos tras superar una cancela. Hemos recorrido 2,5 km desde el inicio y ante nosotros se abre una de las panorámicas más bellas de todos los Pirineos: el Llano de Aguas Tuertas. Un lugar mágico donde el recién nacido río Aragón Subordán forma una sucesión de meandros con aguas de color arcilloso que se extienden durante más de 2 km sobre una pradera herbosa en donde pastan habitualmente multitud de animales.

Para obtener una mejor panorámica de este antiguo valle glaciar tomaremos un sendero que encontraremos a la izquierda nada más superar el refugio, y que nos llevará, tras recorrer 150 m, al Dolmen de Aguas Tuertas, situado no muy lejos del inicio de la cascada de El Salto. El dolmen de Aguas Tuertas es la última de las construcciones megalíticas de esta ruta, y es conocido también como la Caseta del Duende, ya que según la leyenda, desde este lugar uno de estos seres fantásticos vigila el acceso al valle.

A la derecha del valle observaremos como el sendero GR-11 continúa avanzando en dirección al ibón de Estanés. En el fondo del valle se localizan otros dos dólmenes, el de Escalé y el del Cardal. Nosotros bajaremos al llano, para descansar y disfrutar del imponente escenario antes de regresar al punto de partida por el mismo camino que a la ida. Opcionalmente podemos tomar la senda que cerca del túmulo de El Salto desciende hacia el fondo del valle, y que tras pasar junto al dolmen del mallo Blanco y el de las Fitas, llega al refugio de la Mina, situado a poco más de un kilómetro, valle abajo, del inicio de la ruta.

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Valle de Guarrinza

Valle de Guarrinza

Valle de Guarrinza

Valle de Guarrinza

Últimos metros antes de llegar al llano de Aguas Tuertas

Últimos metros antes de llegar al llano de Aguas Tuertas

Refugio Achar de Aguas Tuertas

Refugio Achar de Aguas Tuertas

Dolmen de Aguas Tuertas

Dolmen de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Llano de Aguas Tuertas

Ganado pastando en el Llano de Aguas Tuertas

Ganado pastando en el Llano de Aguas Tuertas

Mapa

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    Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

     

    Rutas con niños pirineo aragones

    Rutas con niños en el Pirineo aragonés


    En las páginas de esta guía encontrarás una cuidada selección de rutas que te permitirán descubrir algunos de los parajes más sorprendentes y accesibles del Pirineo y prepirineo aragonés en compañía de los más pequeños de la casa. Excursiones sencillas para toda la familia con las que descubrir los extraordinarios tesoros paisajísticos y culturales de estas tierras: ibones, dólmenes milenarios, bosques, cascadas, cañones, ríos, ruinas, ermitas, cuevas, pequeñas aldeas, manantiales… y que permiten explorar la fascinante fauna y flora que habitan sus montañas. Pequeñas aventuras que gracias a multitud de recomendaciones, curiosidades, consejos, juegos, actividades y datos útiles que encontrarás en este completo manual podrás convertir en una gran escuela al aire libre.

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